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lunes, 16 de julio de 2018

En un lugar de la Mancha...

¡Hola a todos! ¿Qué tal vuestro fin de semana? El mío no ha podido ir mejor, le estoy cogiendo gustillo a esto de estar a mi aire en el pueblo =), pero ahora toca trabajar. Bueno, por dos días, porque este miércoles me cojo mis primeras vacaciones, me voy diez días a Portugal con mi padre y su novio ^_^ Así que este probablemente será el último post de julio. 

¿Y qué os traigo hoy? Pues una agenda muy curiosa, la primera agenda con el diseño interior en otra lengua. Y es que Jordi me dijo qué si habría algún problema con hacerla en catalán y yo, muy lanzada dije que no. Luego me costó lo mío ponerlo todo en el idioma, pero bueno, no fue tan complicado, lo más difícil lo dejé en castellano y le pedí a Jordi que me lo tradujera él. Como siempre, di la posibilidad de añadir frases, días especiales, etc. y en la agenda encontramos algunas canciones típicas de fiestas catalanas/ valencianas. 

Al margen del idioma, el resto del diseño interior es igual al de casi todas las otras agendas a rayas que he hecho, de estilo clásico: en folios A5 en tono crema/beige, con letra sencilla y elegante y a semana vista. Además del catalán la principal diferencia quizás es que es una agenda para el curso universitario, así que va de septiembre de 2018 a septiembre de 2019; la imprimí y la cosí mediante el cosido americano, que como ya sabéis no lleva hilo pero sí cinco cuerdas en vez de dos para compensar. 

En cuanto a las hojas de guarda, Jordi va a hacer el mismo máster que hice yo, relacionado con archivos, documentos y libros antiguos y en cuanto me pidió una agenda no dudé ni cinco minutos en enseñarle el papel de portadas antiguas de Don Quijote que había comprado unos días antes en Mi tienda de arte. Le encantó y nada, ¡adjudicado! Resulta una combinación curiosa, el diseño en catalán y las guardas con el Quijote, pero a mí me parece genial. A más de uno le estallaría la cabeza, ya lo sé...

El diseño exterior sería clásico así que usé cinta de cabezada en marrón oscuro y cinta de registro beige a juego con los folios. Jordi eligió la tela marrón entre la variedad de colores que tenía disponible así que las tapas quedaron completamente lisas, forradas en ese tono. Para que pareciera aún más un libro antiguo y que no quedaran tan simples, añadí un sencillo toque decorativo, unas bonitas cantoneras que compré en el Casco Viejo de Bilbao y pegué con silicona a las esquinas del cuaderno. 

No tengo nada más que contaros de este trabajo, así que os dejo con las fotos:

Agenda para curso universitario




Diseño interior a rayas, semana vista y en catalán, con citas personalizadas

Folios en beige

Cinta de cabezada en marrón y cinta de registro en beige



Hojas de guarda con portadas antiguas del Quijote

Encuadernación en tela marrón con cantoneras decorativas

Cantoneras decorativas cubriendo y protegiendo las esquinas

¿Qué os ha parecido? Me encanta cuando la agenda o el cuaderno llega a su destino y el propietario la ve por primera vez. Me consta que a Jordi le ha encantado y por cierto, a mi madre, también. Yo ya no sé con cuál de todas las que me habéis pedido quedarme :)

Nos veremos a la vuelta de Portugal, pasad un feliz mes de julio, ¡besos!

sábado, 5 de mayo de 2018

Leonardo da Vinci

¡Hola a todos! 

Esta semana no he subido ningún post porque he estado liada, así que aprovecho ahora para enseñaros el cuaderno que hice en el curso el año pasado: el cuaderno forrado en cuero. No es ninguna maravilla, porque era la primera vez que hacía uno con esas técnicas -también en el pegado de las guardas- pero le tengo mucho cariño y estoy orgullosa de él. 

Para hacer un cuaderno forrado en cuero primero hay que rebajar el material con una cuchilla especial, la chifla. No parece muy afilada, pero engaña. La primera vez, la profesora nos hizo forrar trozos de cuero en su escritorio y todo bien, pero ya en casa empecé a rebajar el mío para el cuaderno y me corté, cómo no. Nada importante, pero aconsejo tener cuidado a la hora de manejarla. 



Para chiflar es importante también utilizar una superficie que no se astille, como vidrio o cristal. Yo compré esta en Leroy Merlin, ya puestos, que fuera también decorativa.

Para mi cuaderno fui con Ana, compañera del máster, del curso y amiga, a una tienda de curtidos y por buen precio me llevé varios retales: uno en granate, otro en un verde grisáceo y el ganador, el rosa palo. No era muy grueso, por lo que, corte aparte, fue fácil de chiflar. Lo pegamos a las tapas con engrudo casero. El problema del cuero es que cualquier roce se queda marcado y como no tenía mucha habilidad con él la tapa quedó con marcas. A pesar de todo, intenta imitar un cuaderno antiguo, así que las señas no terminan de molestar:


Lo que más me gusta de este cuaderno son los falsos nervios del lomo, que hice pegando cuerdas gruesas a la lomera. Esta última también seguía una técnica diferente, pero ya la explicaré otro día: 


Iba a pegarle unas esquineras de metal que compré en una tienda online, pero las acabé utilizando para el TFM de mi madre así que la encuadernación quedó así: sencilla, sin más adornos que los nervios. Pasemos al interior. 

Esta fue una de las primeras veces que utilicé folios beige -recordad que lo hice el año pasado-, quedaban mucho mejor que los blancos para este estilo. Un día de estos me gustaría probar a envejecer los cortes con té o café, pero por ahora es sólo un proyecto.  


Iba a ser el último cuaderno que haríamos en el curso y quería que fuera elegante, así que usé una cinta de registro granate y cosí las cabezadas a mano con hilo de punto en dorado y granate: 


En cuanto a las guardas, qué mejor que un papel que simulara escritura medieval o moderna y en cuanto vi este, con garabatos de Leonardo da Vinci, no me lo pensé dos veces. Me encantaba el papel y me encantaba como quedaba con el rosa palo y el beige de los folios. Las pegamos de una manera distinta también, con el cuaderno abierto y por eso no quedaron muy bien pero como ya he dicho, se supone que simula un cuaderno viejo, así que la arrugas no terminan de desagradarme.



Y hasta aquí el post sobre el cuaderno de cuero. ¿Qué os parece? Para ser el primero no está mal, ¿no? La verdad es que es el primero y el último, tengo cuero ahí, pero es un material bastante difícil de utilizar y todavía no me he animado a hacer nada más. Quizás este verano aproveché el rojo y me ponga a ello, ya os iré contando. 

El próximo post será un cuaderno con una encuadernación totalmente diferente, con solapa y botón. Lo he terminado hoy, así que dadme tiempo para hacerle fotos y dárselo a su dueña, espero que os guste tanto como a mí. Ya tengo pendientes dos agendas más y quiero sacar tiempo para hacerme un álbum de fotos combinando la encuadernación artesanal con unos preciosos papeles de scrapbooking que compré el otro día, aprovechando algunas ofertas. Ah y recordad que estamos a pocas visitas para el sorteo, atentos ;)

Nos vemos muy pronto, ¡besos!

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Recordando el máster

¡Buenos días! 

Voy camino de Sevilla con mi madre para para pasar el día y hacer algunos trámites de la universidad. Además aprovecharé para comprar más materiales de encuadernación, ¡no paro! La semana pasada estuve muy atareada, pero ya he enviado tres de las cuatro agendas que me han pedido así que ahora estoy un pelín más relajada. Hoy os traigo una de esas tres. 

¿Recordáis el cuaderno con miniaturas medievales que me pidió Santi hace ya unos meses? Pues debió gustarle porque me ha encargado también una agenda. Esta vez quería algo que se pareciera lo más posible a un libro antiguo como los que analizamos en el máster y aunque tenía mis dudas, hice todo lo que pude. Y este es el resultado:


Estoy realizando las agendas mediante el cosido americano, que no lleva hilo pero se refuerza mediante el uso de cinco cuerdas en vez de dos. Si se hace bien, los folios del cuaderno quedan bien sujetos.

Para darle ese aire antiguo en el interior usé folios en tono beige y hojas de guarda con dos mapamundis preciosos que compré en Sevilla.



Además, una de las partes favoritas de esta agenda es la portada que hice para él, imitando -salvando las distancias- las portadas de los libros antiguos ¡no le falta ni el Privilegio Real! (si queréis saber un poco más sobre el tema os he dejado unas definiciones cortas en el diccionario). 

Portada de un libro antiguo que forma parte del fondo de la biblioteca privada del Convento del Santo Ángel de Sevilla

Portada de la agenda que hice imitando las portadas antiguas

Santi quería una agenda formal así que usé una fuente clásica y el diseño a rayas que ya os enseñé en la primera entrada de agendas. Me he hartado de hacer rayas a ordenador y reorganizarlas cada vez que se movían, pero creo que ha quedado genial:


El exterior, como podéis ver, es muy sencillo: tela azul que combina muy bien con las hojas de guarda y, como toque original, nervios falsos en dorado en el lomo. Los hice pintando una cartulina oscura con pintura dorada y dejándola secar. Después corté tiras muy finas y las pegué, dejándolas un poco torcidas y con los bordes mal pegados para darle un aspecto un poco más envejecido -los libros antiguos no suelen estar en perfecto estado-.


Lo que son las cosas, para una vez que no me importan las arrugas interiores, no me sale ni una. 

Bueno, ¿qué os parece? Yo me lo he pasado genial haciéndola, me ha traído muy buenos recuerdos. Estoy deseando que llegue a Canarias y Santi me dé su opinión. Mientras, me gustaría saber la vuestra. Venga, un comentario ¿no? Que sé que me leéis pero nunca decís nada. ;)

Muy prontito os enseñaré otra de las agendas y un cuaderno pequeñito que he hecho esta tarde para mi tía. ¡Nos vemos!